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¿Las prendas de segunda mano son el futuro de la moda?

Las ventas de segunda mano se multiplicarán hasta superar los 52.600 millones de euros en el 2024 según un informe elaborado por ThredUP y GlobalData

Abril ha sido un mes intenso, un momento para reflexionar sobre la vorágine en la que necesitamos adentrarnos para comprender la moda actual. A lo largo de la semana pasada DOS se sumó al evento de moda sostenible del año, el Fashion Revolution, una campaña surgida tras el accidente de la fábrica Rana Plaza para exigir una industria de la moda sin explotación laboral y menos contaminante, ya que la misma es responsable del 20 por ciento de los tóxicos que se vierten al agua cada año.

Sigue siendo un tema relativamente nuevo y es que la sostenibilidad siento que está experimentando su auge en los últimos años. Cuando entablo con alguien una conversación acerca de moda sostenible, el primer signo que veo en su cara es un ceño fruncido.

Muy caro y apenas conozco tiendas. A mí me gusta la ropa de Zara. Esta falda me costó solo 20 euros.

Y por supuesto, tienen razón. Es sencillo acercarse a una tienda y perderse entre ropa sabiendo que encontraras un chollo entre perchas. Estrenar algo nuevo y a poco precio es una satisfacción personal. En cambio comprar algo de segunda mano es más complicado y quizá no tan atrayente.

segunda mano libro

El problema no es la facilidad, son las cosas que no vemos que están detrás de la industria de la moda y que han quedado reflejadas a través de la semana del Fashion Revolution. Nos hemos acostumbrado a que haya gente pasando hambre en ciertas partes de África o que sepamos que niños de países en vías de desarrollo hayan confeccionado lo que llevamos puesto. Hemos creado una especie de insensibilidad derivada de la costumbre.

Tristemente en España somos precursores de la moda rápida con empresas tan grandes y expandidas como Inditex. Desde que experimentó su boom hace unos veinte años nos hemos acostumbrado a comprar mucho, por ocio o por necesidad y a bajo precio. Inconscientemente lo hemos convertido en una costumbre.

Por una parte, como consumidores nos enfrentamos a querer comprar cuando estamos tristes, cuando estamos felices o cuando vemos una oportunidad. Como demuestra la psicología del consumidor, compramos movidos por cómo nos sintamos sin pensar tanto en la utilidad de lo que adquirimos.

Por otra parte, la obsolescencia programada complica y mucho ser sostenible. Si nuestros aparatos fallan, si nuestra ropa se desgarra, es lógico que compremos de nuevo. Existen ciertos tips para mantener la ropa cuidada durante mayor tiempo, así como hacer mejor uso de los dispositivos para alargar su vida útil, pero es evidente que no podemos luchar contra la obsolescencia en todas sus facetas.

Comprar, a veces reparar y volver a comprar. Con esta dinámica es obvio que ser sostenible es complicado, aun así, siempre podemos encontrar la manera de gastar menos y de cuidar del planeta. En el caso de la ropa, eligiendo prendas de calidad que sepamos que van a acompañarnos muchos años.

 

¿El problema es comprar?

Cuando nos falta algún alimento en nuestras despensas no dudamos un segundo en apuntarlo para adquirirlo en nuestra siguiente visita al supermercado. Cuando algo se rompe o nos surge una necesidad que antes no teníamos las compras facilitan que podamos conseguir lo que necesitamos.

segunda mano ropa

Muchas veces, sobre todo cuando cambiamos de armario, nos damos cuenta de que necesitamos reponer algo viejo. ¿Es contraproducente adquirir un ítem nuevo? Por supuesto que no, cuando hablamos de sostenibilidad buscamos modelos para poder hacer “lo mismo” pero con un impacto mucho menos contaminante y agravante para el planeta y la sociedad.

En este sentido, y para mí un descubrimiento relativamente reciente, fueron las tiendas de segunda mano. Nunca me había planteado esa opción a la hora de adquirir algo nuevo en mi armario quizá por centrarme en los tópicos de viejo, feo o usado. Y aunque podemos encontrar de todo, créeme cuando te digo que siempre hay alternativas sorprendentes.

Las compras de segunda mano aportan valor

segunda mano perchero

Como anécdota, una de las cosas que más me sorprendieron durante mi estancia en Londres era la manera en la que compraban y vendían ropa de segunda mano. Era algo completamente normalizado y para muchos la excusa perfecta para tener looks alternativos con prendas muy características y de marca.

Se vendía muchísimo por redes sociales y también en los mercados como el Old Spitalfields, en los que, tras adentrarme, no pude más que sorprenderme gratamente. Entre puestos de diferentes tamaños y carteles escritos a mano atisbé auténticas joyas, prendas de muchísima calidad y algunos vaqueros de tiro alto con los que llevaba años soñando. Había un aura hechizante en poder comprar con tan solo el murmullo y las risas de la gente a mi alrededor, lejos de los altavoces potentísimos y los brillantes focos de las tiendas.

Y más allá de la experiencia visual también fui consciente de que el intercambio a la hora de comprar era diferente. Las personas que dirigían el puesto, en su mayoría, eran gente encantadora que resolvía tus dudas y te contaba de dónde habían conseguido cada prenda. Sabían la procedencia de la mayor parte de sus productos, así como los materiales de los que estaban hechos. Tras unas charlas agradables, me despidieron con una sonrisa, y cuando volví a casa no sentí que había comprado un pantalón más, sino una experiencia en sí misma.

Sabía que esa prenda iba a ser especial porque la quería y la necesitaba, pero además sabía que no la retiraría con ligereza de mi armario por el recuerdo que representaba. Por el valor que yo misma le había otorgado.

Y pensé mientras la guardaba, ¿no vale la pena comprar menos pero que cada compra suponga una aventura y una victoria? ¿saber que estoy apoyando un modelo más sostenible de compra?

Ese es el futuro de la moda y las generaciones más jóvenes muestran interés por ello. El rediseño, el arte y la conciencia social están dando un paso en nuestras vidas. Y la segunda mano es el conducto para conseguirlas.


El otro día, nos llegó una caja enorme al taller llena de deshechos textiles con retazos maravillosos. Con imaginación y un buen diseño, estos trozos de tela fueron parte de una creación que cambió completamente la originalidad del jean que se estaba personalizando. Con un cambio de imagen pasaron de ser algo reemplazable a algo con significado.

Y cuando vi el resultado, vi el futuro escrito allí mismo. Las opciones para cambiar la moda son tan variadas como una paleta de colores. Busca lo que más se adapte a ti y hazlo con estilo.

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Second chances are gonna change our future