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Arte sumergido y conservación de la vida: el legado revolucionario del escultor Jason deCaires Taylor

El arte de deCaires es un reflejo de la sociedad, de la cotidianidad y de la posibilidad de encontrar soluciones sostenibles y creativas

El arte tiene una cualidad inevitable de hacernos plantearnos el mundo, el caos, la realidad y sus contradicciones en una misma obra. Independientemente del formato en el que sea creado, existen ciertos artistas que han sido capaces de revolucionar nuestra mirada a través de su pensamiento y creatividad.

Si a ello le sumamos una crítica social o una llamada a la ayuda, es aún más evidente que ciertas obras tendrán quizá menos propósito de ser simplemente estéticas y más el de ser el medio para solucionar o debatir un determinado problema.

Precisamente en esta línea, existe un artista británico que a través de la escultura ha conseguido varios hitos al mismo tiempo: crear el primer museo submarino, proponer un medio para salvar a los corales y, además, crear una burbuja crítica donde los protagonistas somos los mismos humanos.

Quizá ya hayas escuchado su nombre con anterioridad, y no es de extrañar, ya que Jason deCaires Taylor, es uno de los artistas más revolucionarios del panorama moderno. Su idea de convertir el océano en una plataforma para el arte, al mismo tiempo que creaba obras que ayudaban a los corales, surgió a través de una mudanza temprana a la costa de Malasia cuando apenas era un niño.

Sumergiéndose en sus prístinos océanos, el escultor pudo apreciar como con el paso de los años aquello que tanto amaba y le otorgaba paz, se iba degradando debido a las consecuencias del cambio climático.   

Por ello, cuando empezó su carrera como escultor en Londres, no pudo sino pensar, en como dos cosas que amaba podían confluir para presentar un escenario y a la vez una solución para preservar los océanos.

Con este objetivo, nuestro protagonista trabajó codo a codo con biólogos marinos para crear obras a través de materiales sostenibles y estables, con cemento con un pH neutro que permitía a los corales desarrollarse sobre él.

En el año 2006, deCaires dio forma a sus primeros proyectos sobre un área del mar Caribe que había sido realmente dañada tras el paso del huracán Iván en el año 2004. Junto a su equipo lograron encontrar las zonas más propensas para colocar dichas estatuas, lejos de las corrientes marinas y en lugares donde era más probable que se desarrollaran los ecosistemas marinos.

Años más tarde, en el 2006, su arte se expandiría hasta México, lugar donde crearía el primer museo submarino del mundo, MUSA o el Museo Subacuático de Arte, donde se encuentran unas 500 piezas que acogen esculturas y piezas con una inspiración evidente, de nuestra vida sobre la superficie.

arte museo
MUSAN – Museum of Underwater Sculpture Aiya Napa / Jason deCaires Taylor

¿Cuál es la esencia de su arte?

A primera vista, quizá lo más llamativo que observemos de las obras de Taylor, es que están creadas con un hormigón con pH neutro que permite que los arrecifes de coral se aniden sobre ellas y terminen multiplicando su vida y la biomasa marina. Además, también son un hogar para todo tipo de vida marina como los peces o los crustáceos.

Es por ello, que si nos adentramos en los océanos, observaremos que estás obras con el paso del tiempo llegan a verse en parte ocultas por la vida marina que se entreteje en ellas.

Sin embargo, este era precisamente uno de los objetivos del artista cuando planteo su obra. Para él, el arte tiene un objetivo y un final, su obra no está compuesta para ser eterna, sino para mostrar la unión del humano y la naturaleza, de la vida y la muerte y ver más allá de lo cotidiano.

Encontramos en su obra el paralelismo de afrontar como esculturas perfectas quedan completamente cubiertas con el tiempo en una especie de degradación marina, pero en otra perspectiva observamos como esculturas estáticas acaban alojando vida y transformándose en otra cosa, diferente, quizá más vivas que nunca.

El arte como mensaje social

Como sabemos, las esculturas a un nivel práctico, se convierten en un aliado de la naturaleza de las aguas al permitir que los corales puedan crear sus hogares sobre las mismas y alojar a todo tipo de criaturas marinas.

El arte no solo se convierte en algo que admirar, sino también en hogar y refugio para especies que peligran.

Si buscamos su mensaje, encontraremos que las figuras humanas trasladan como en un mundo paralelo sus vidas a los océanos, sus tradiciones y vivencias y también sus dualidades.

Para Taylor también era muy importante dirigir a través de su obra, la mirada y las afluencias de los buceadores hacia el museo y alejarlos de las zonas que estuvieran en un estado más frágil e inestable.

El Museo Atlántico de Lanzarote

En España, concretamente en Lanzarote, Taylor encontró el lugar perfecto para dar forma a un museo submarino, llamado museo Atlántico debido a su ubicación. La elección de este museo no fue aleatoria, y es que el artista quedó embelesado con un paisaje en el que la naturaleza, los volcanes y sus superficies hechas con lava conferían a este museo un enclave único.

Si nos adentramos en la profundidad de las aguas de Lanzarote, podemos encontrar entre la entrada y la salida más de diez instalaciones compuestas por más de 300 esculturas. El planteamiento del mismo es hacer hincapié precisamente a la problemática que existe referente al uso exhaustivo de los recursos de la naturaleza. Por ello, las esculturas están compuestas por seres humanos que hablan de la vida y la muerte, del tiempo y del legado. En la parte central del mismo museo, si te atreves a visitarlo, encontrarás un jardín en el que figuras caminan hacia una misma dirección en busca de su cometido y de encontrar su camino a través de los suelos marinos.  

https://youtu.be/wUzjLAz9F4c

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¿Conocías la obra de Jason deCaires? ¿Te atreverías a bucear para ver uno de los museos submarinos?