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Slow fashion vs Fast Fashion

Estás frente al ordenador y tienes tiempo libre. Haces click en el buscador de manera instintiva y tecleas el nombre de tus tiendas de ropa online favoritas para comprobar los descuentos y el apartado de new arrivals. En medio de la exploración encuentras unos tacones que no necesitabas pero que combinan con el vestido de fiesta que te compraste el mes pasado a mitad de precio. Aunque en esta ocasión buscabas comprar los jeans mom fit que están en tendencia añades los tacones a tu cesta de compra a pesar de que tu voz interior te advierte de que probablemente no les darás más de dos usos.  

Te conciencias y te repites que la próxima vez comprarás solo lo que necesites, pero llegan las rebajas de verano y parece imposible resistirse a las camisetas a 3.99€ o a la chaqueta vaquera que está al 70% de descuento, aunque no es exactamente de tu talla. En tu e-mail se acumulan códigos de promoción y en noviembre la industria te recuerda que puedes empezar a hacer tus compras de navidad en el Black Friday. Todas estas alertas terminan convenciéndote de que debes comprar porque no hacerlo sería malgastar tu dinero.

Esta dinámica de “comprar mucho y utilizar poco” es una de las más comunes de los consumidores del fast fashion, el modelo más extendido de producción de moda basado en la creación de prendas de temporada de manera masiva, rápida y barata. Para que te hagas una idea: se estima que de media utilizamos tan solo siete veces la misma prenda.

Aunque pueda parecerte que excederse en las compras sea el principal problema de este tipo de producción la verdad es que no es el único ni tampoco el más grave. La industria de la moda es la segunda más contaminante del planeta, más que la industria energética o de transporte. La confección de los jeans que tienes en el armario requiere de unos 7500 litros de agua, el equivalente a lo que bebe una persona en siete años. ¿Y si te dijera que cada año medio millón de toneladas de microfibra son vertidas al mar, el equivalente a 3 millones de barriles de petróleo? Escalofriante, ¿cierto?

El momento del cambio y la llegada del slow fashion

En el año 2007 la inglesa Kate Fletcher, profesora de sostenibilidad, diseño y moda en la Universidad de las Artes de Londres, acuñó el término slow fashion para agrupar todas aquellas acciones destinadas a contrarrestar los efectos de la segunda industria más contaminante del mundo y buscar un equilibrio entre moda, sostenibilidad y comercio justo.

¿Cuáles son las claves del slow fashion?

Aunque en un principio slow fashion hacía referencia principalmente a las prendas confeccionadas a mano actualmente su filosofía va mucho más allá, basándose en reeducar a los consumidores para que hagan compras de valor, éticas y respetuosas con el medio ambiente y los recursos naturales.

Para conseguirlo esta corriente propone reutilizar la ropa que ya tenemos en el armario personalizándola o vendiéndola y comprar cuando sea necesario ropa elaborada con materiales no contaminantes y biodegradables. Las marcas sostenibles cuentan en sus colecciones con prendas atemporales confeccionadas con materiales de calidad que garantizan un largo ciclo de vida del producto. El consumidor de estas prendas sabe además el recorrido y el proceso de creación de la prenda como quién la ha confeccionado y dónde, por lo que cada producto se convierte en un objeto de valor único con una historia propia.

¿Cómo saber si una prenda es sostenible?

Hay varios factores que te ayudarán a determinar si la prenda que vas a comprar es sostenible y ética. Si no estás seguro de si la empresa cumple con los criterios necesarios puedes consultar la relación de la marca con el medioambiente a través del tipo de producción que utiliza, los materiales y su impacto en la tierra. Otro indispensable a la hora de evaluar una marca es el criterio social por el que se rige y que abarca el cumplimiento de la normativa con los trabajadores de dicha empresa y su presencia en la producción local.

Aunque con todos estos datos pueda parecer una tarea difícil decidir dónde y qué comprar es importante empezar por entender el valor de cada producto que consumimos y su impacto, con el fin de formar parte de un cambio ambiental y social necesario para cuidar de nuestro planeta. 

slowfashion no es una tendencia

¿Qué tipo de comprador/a eres? ¿Crees que es difícil cambiar de hábitos de consumo?